EL ABORTO

II.- A LA LUZ DE LA FE.

5. “Dios no hizo la muerte, ni se goza en la pérdida de los vivientes” (Sab.. 1,13). Ciertamente, Dios ha creado seres que solo viven temporalmente y la muerte física no puede estar ausente del mundo de los seres corporales. Pero lo que se ha querido sobre todo es la vida y, en el universo visible, todo ha sido hecho con miras al hombre, imagen de Dios y corona del mundo (Gen 1, 26-28). En el plano humano “por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo” (Sab.. 2, 24); introducida por el pecado la muerte queda vinculada a él siendo a la vez signo y fruto del mismo. Pero ella no podía triunfar. Confirmando la fe en la resurrección, el Señor proclamará en el evangelio que “Dios no es el Dios de los muertos, sino de los vivos” (Mt.. 22, 32), y que la muerte, lo mismo que el pecado, será definitivamente vencida por la resurrección en Cristo (1 Cor. 15, 20-27). Se comprende también que la vida humana incluso sobre esta tierra, es preciosa. Infundida por el Creador, es El mismo quien la volverá a tomar (Gen 2, 7 Sab.. 15,11). Ella pertenece bajo su protección: la sangre del hombre grita hacia El (Gen 4, 10) y El pedirá cuentas de ella, « pues el hombre ha sido hecho a imagen de “Dios!” (Gen 9, 5-6). El mandamiento de Dios es formal: “No matarás” (Ex 20, 13). La vida al mismo tiempo que un don es una responsabilidad: recibida como un “talento” (Mt.. 25, 14-30) hay que hacerla fructificar. Para ella se ofrecen al hombre en este mundo muchas opciones a las que no se debe substrae; pero más profundamente el cristiano sabe que la vida eterna para él depende de lo que habrá hecho de su vida en la tierra con la gracia de Dios.

6. La tradición de la Iglesia ha sostenido siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo, como en las diversas etapas de su desarrollo. Oponiéndose a las costumbres del mundo grecorromano, la Iglesia de los primeros siglos ha insistido sobre la distancia que separa en este punto tales costumbres de las costumbres cristianas. En la Didaché se dice claramente: “No matarás con el aborto el fruto del seno y no harás perecer al niño ya nacido” (6) Antenágoras hace notar que los cristianos consideran homicidas a las mujeres que toman medicinas para abortar; condena a quienes matan a los hijos, incluidos los que viven todavía en el seno de la madre, “donde ya son objeto de solicitud por parte de la Providencia divina” (7). Tertuliano quizá no ha mantenido siempre el mismo lenguaje; pero no deja de afirmar con la misma claridad el principio esencial: “es un homicidio anticipado el impedir el nacimiento; poco importa que se suprima la vida ya nacida o que se la haga desaparecer al nacer. Es un hombre el que está en camino de serlo” (8).

16.- Otro tanto hay que decir acerca de la reivindicación de la libertad sexual. Si con esta expresión se entendiera el dominio progresivamente conquistado por la razón y por el amor verdadero sobre los impulsos del instinto, sin menosprecio del placer, aunque manteniéndolo en su justo punto, -y tal sería en este campo la única libertad auténtica-, nada habría que objetar al respecto; pero semejante libertad se guardaría siempre de atentar contra la injusticia. Si, por el contrario, se entiende que el hombre y la mujer son «libres» para buscar el placer sexual hasta la saciedad sin tener cuenta de ninguna ley ni de la orientación esencial de la vida sexual hacia sus frutos de fecundidad, ésta idea no tiene nada de cristiana y es incluso indigna del hombre. En todo caso, no da ningún derecho a disponer de la vida del prójimo, aunque se encuentre en estado embrionario, ni a suprimirla con el pretexto de que es gravosa

27.- No se trabajará con eficacia en el campo de las costumbres mas que luchando igualmente en el campo de las ideas. No se puede permitir que se extienda, sin contradecirla, una manera de ver, y mas aún posiblemente de pensar, que considera la fecundidad como una desgracia. Es verdad que no todas las formas de civilización son igualmente favorables a las familias numerosas; éstas encuentran obstáculos mucho más graves en una civilización industrial u urbana. También la Iglesia ha insistido en tiempos recientes sobre la idea de la paternidad responsable ejerciendo una verdadera prudencia humana y cristiana. Esta prudencia no sería auténtica, si no llevase consigo la generosidad; debe ser consciente de la grandeza de una tarea que es cooperación con el creador para la transmisión de la vida, que da a la comunidad humana nuevos miembros y a la Iglesia nuevos hijos. La Iglesia de Cristo tiene cuidado fundamental de proteger y favorecer la vida. Ciertamente piensa ante todo en la vida que Cristo vino a traer: “He venido par que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10, 10) pero la vida proviene de Dios en todos sus niveles y la vida corporal es para el hombre el comienzo indispensable. En esta vida terrena, el pecado ha introducido, multiplicado, hecho más pesadas la pena y la muerte, pero Jesucristo, tomando sobre sí esta carga las ha transformada para quienes creen en Él, el sufrimiento e incluso la muerte se convierten en instrumentos de resurrección. Por eso puede decir San Pablo: considero que los sufrimientos del tiempo presente no guardan proporción con la gloria que se debe manifestar en nosotros (2 Rom. 8, 18) y, si hacemos la comparación añadiremos con él: “nuestras tribulaciones leves y pasajeras, nos producen eterno caudal de gloria de una medida que sobrepasa toda medida” ( 2 Cor. 4. 17).

El Sumo Pontífice Paulo VI en la audiencia concedido al suscrito secretario de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe el 25 de Junio de 1994, ratificó, confirmó y mandó que se publicara la presente publicación sobre el aborto provocado.

Dado en Roma en la cede para la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, el 18 de noviembre, Dedicación de las Basílicas de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en el año del Señor de 1974.

Francisco Cardenal Seper.

Prefecto

Gerónimo Hamer.

Arzobispo Titular de Lora.

Secretario.

 

OTRO TESTIMONIO (ANÓNIMO)

Tengo 20 años

Cuando tenia 17años quede embarazada mi novio tenia 18 años. Cuando me enteré me asuste mucho pero en un principio nunca me paso por la cabeza abortar. Mi novio empezó a hacer presión ya que era un niño de sociedad que según el no estaba en edad para este tipo de responsabilidades pero en realidad le importaba lo que iba a decir la gente. Otro factor que  influyo fue que mis papas siempre han sido unas personas muy cerradas en cuestión moral y no sabia como iban a reaccionar. Tenia mucho miedo de decirles. Poco a poco empecé a sentir miedo al pensar como mi vida iba a cambiar y todas las cosas que iba a tener que dejar como la universidad, por tener que trabajar, las salidas, etc.. todo esto influyo para tomar una decisión precipitada a sentirme encerrada en la situación por lo que mi novio busco una clínica y sin pensarlo fui impulsivamente a abortar. 

No me justifico con esto ya que  siempre tuve la información necesaria y sabia perfectamente a lo que iba. Pero en cierta forma estaba muy inmadura y no preparada para tomar decisiones. Ahorita todos los traumas que tuve y el sentimiento de perder una parte de ti es algo que nunca se lo recomendaría  a nadie y recomiendo antes de hacer suposiciones (como en el caso de mis papas)hablar las cosas con alguien y antes de pensar abortar tener la opción de darlo en adopción si ya no lo quieres tener porque estas tomando una decisión que a ti no te corresponde. Y al igual que tu tiene el derecho de vivir.

 

CASO 1: SRA. ESTEFANÍA GOMEZ.

“Fui violada a punta de un cuchillo a menos de una cuadra de mi casa, cuando tenía sólo 16 años. Mi asaltante desconocido se perdió en la noche, dejándome herida después de haberme amenazado para que no le dijera nada a nadie. Por 27 años no lo dije nunca, excepto a mi esposo muchos años después. Concebí y di a luz a una niña después de la violación, ella era preciosa, y es lo único bueno que resultó de ésta.

Cuando Mariana tenía 18 meses la di en adopción, pero Dios tenía un plan especial y nos conocimos cuando ella tenía 27 años, después que mi propio proceso de sanación me había preparado. Sus primeras palabras para mí fueron: ‘caramba me alegro mucho de que no te hayas hecho el aborto’. Mariana resultó ser una parte importante del proceso de sanación, y le doy gracias a Dios hoy en día porque no hice nada en mi juventud por lo cual hubiera tenido que sufrir el resto de mi vida, a que no le hubiera dado la oportunidad a mi hija de decirme aquellas conmovedoras palabras. El mal llamado aborto ‘legal y seguro’ la hubiera silenciado para siempre.

Hoy en día Mariana tiene 33 años y está muy contenta de estar viva, y yo estoy trabajando para ayudar a otras víctimas, llevándoles la verdad y el poder de sanación que sólo Jesús da. Dios conoció a Mariana cuando era formada en mi vientre y conoce a todos los demás que han sido concebidos a través de la violencia de la violación o el incesto. Aún en estas circunstancias son todos preciosos para Él, y tienen un sentido tan importante como el suyo y el mío, si sólo se les da la oportunidad de probarlo.

El aborto es una segunda violación, pero más traumática aún porque es un pecado, y la violación no lo es (para la víctima), y tarde o temprano tenemos que dar cuenta de nuestros pecados.

 

Caso 2: Josefina Sánchez Márquez

En realidad con todo lo mala que es la violación, perder al bebé es mucho peor ... no importa cómo haya sido concebido el niño, escoger la vida es la única manera de salvaguardar la auto-estima de l madre, así como la dignidad del niño pre nacido.

Mi aborto provocado a los 17 años no se debió directamente a la violación que sufrí a los 12, pero fue la explosión de una bomba emocional de tiempo que había sido activada 5 años antes. Yo fui arrebatada de mi propia cama y violada a dos cuadras de mi casa por un extraño. Después de dos horas terribles él me dejó en mi hogar y retorné a mi cama. Al otro día yo estaba tan callada y retraída que al contarle a mis padres lo que había sucedido no me creyeron. Tenía miedo de someterme a un examen médico, por lo que la violación no fue reportada y el violador nunca fue encausado. Puesto que no había podido convencer a mis propios padres de que estaba diciendo la verdad, pensé que nadie me creería tampoco y no lo mencioné ni siquiera al sacerdote de mi iglesia.

Debido a que sentía el deseo de vengarme de mis padres por no creerme, y mis ataques epilépticos me impedían tomar drogas, pensé que la única manera de hacerlo era salir embarazada. En febrero de 1973 a los 17 años al fin lo logré, pero casi inmediatamente me recomendaron un aborto, el cual me hice cuando tenía dos meses de embarazo. Lo que siguió fue una pesadilla: el Síndrome Post Aborto durante 17 años.

Me obsesionaba la culpa, el dolor era abrumador, y aunque los médicos habían justificado el aborto por mis ataques de epilepsia todavía me sentía culpable de haber matado a mi bebé porque mi inmoralidad había traído esta tragedia. Pensé muchas veces en suicidarme, pero temía a la muerte por miedo al castigo divino. Con la ayuda de otras personas, pude encontrar el amor y perdón de Jesús ... el Señor lentamente fue liberándome de más de 20 años de tensión debida a la violación y al aborto».

 

Carta de un niño malogrado

Querida Mamá

Soy tu hijo. ¿Recuerdas? Tu esposo andaba lejos del país. No bastaron las protestas de amor que escribías y, en su ausencia, otro hombre se involucró en tu vida. De ese romance, fui engendrado yo. Qué grato recuerdo guardo, mamá, de los tres meses y veintiún días que me acunaste en tu vientre. Me sentí tan seguro...

Comprendo que no me desearas, pues ¿qué pensaría «papá» a su regreso? Había que blanquear el desliz matando al delator, y ese era yo. Por entonces, supe de las discusiones con tu amante, pues él quería verme nacido y tú no. ¡Qué peleas hasta que le arrancaste el dinero que costó mi defunción! A todo le ponéis precio, también a matar a un inocente. “Qué caros son los abortos”, comentaste. No justifico tu crimen, pero te perdono.

¡Qué maldad la de aquel monstruo vestido de blanco! ¡Qué dolor tan penetrante, cuando me punzó con aquella enorme aguja y me despedazó! ¡Y esa maldita aspiradora que se tragó mi cuerpecito a pedazos! También a ti te traumatizó. Conozco, mamá, tus largas noches en vela y tus sobresaltos. Sé que me amas, pues sueñas conmigo y más de una vez te has preguntado, con remordimiento, si soy niña o niño o qué alegrías te hubiera traído. ¿Sabes, mami, que los niños menos apetecidos, al nacer son más amados?

Soy varón. Me parezco más a ti que al seductor que te engañó. ¡Cómo me vas a olvidar, si yo a cada momento pido a Papá Dios que borre de tu mente esas pesadillas, que turban tu descanso y te dan muerte en vida! Por eso, ¡qué alegría cuando buscaste a un sacerdote y te reconciliaste con el Señor de la Vida! Querida mamá, quiero verte feliz. Recuerda lo que te dijo el sacerdote al despedirte: “Hija, Dios Padre ya ha hecho su obra de amor en ti, el tiempo irá sanando la herida, la paciencia de Dios salva.”

Mientras te estoy escribiendo, tengo a mi lado a Antonio. Bueno, es un decir, porque mi amigo, al igual que yo, no tiene nombre ni apellidos. También está aquí por el aborto. Su madre, muy joven ella, fue violada en la calle, cuando regresaba a casa. Y, porque no amaba a su violador, se deshizo del hijo a las pocas semanas de haberlo concebido. A mi amigo le obsesiona esta pregunta: ¿por qué si mi mamá no amaba al hombre que la violó, dejó que me mataran a mí que la hubiera amado siempre y jamás me hubiera avergonzado de ella?» No acierto a darle una respuesta convincente. Aquí, en el Reino del Amor, sólo entendemos el lenguaje del amor; por eso, no comprendemos vuestras disquisiciones acerca del aborto por mala formación del feto, por violación, por dificultades económicas de los padres, por no querer más hijos... Me cuentan que ni las guerras, ni Hítler con sus cámaras de gas letal, realizaron una masacre tan espantosa.

Con los abortos se ha desprovisto a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes, médicos, filósofos, músicos, pilotos, economistas, profesores, estadistas, pintores, arquitectos, periodistas, santos y santas. A mí todos me dicen que quizás hubiera sido un habilidoso cirujano o un pianista a lo Mozart.

No llores, mami. Perdónate y ámate como Dios te ama. Olvida tu pasado.

¡Ah! se me olvidaba. Aunque me consumo por verte, no te des prisa en venir, pues mis hermanos te necesitan. Haz por ellos lo que nunca pudiste hacer por mí. Te cuento que cuando bañas al pequeño o le das de comer a mi hermanita, no sé, me entra un poquitín de añoranza de todo lo que pudo ser y no fue. Me hubiera gustado ser amamantado con tu leche, ser acariciado por tus manos.

Y término pidiéndote un favor, no para mí, sino para que a otros niños no los maten como a mí. Si conoces una chica que busca abortar, un sujeto que monta campañas a favor del aborto, un médico que practica abortos, cámbiales ese corazón de piedra por un corazón de carne. Préstanos tu voz a los millones de niños sin voz y grítales a todos que tenemos derecho a vivir y que, aunque nadie nos ame, tenemos derecho a amar. Exigimos que nos dejen vivir para amar, es tan triste tener un corazón para nada.

Hasta que nos veamos, mamá, entonces te enseñaré lo mucho que te quiero, te quise y te querré.

Tu niño malogrado.

 

Jóvenes, antes de una relación sexual  piensa en las consecuencias que ésta  puede traerte, como un embarazo no deseado.

¿Ya eres suficientemente responsable para enfrentar las consecuencias?

 

Un mensaje a la conciencia...

 

 

CARTA DE UN BEBE

Hola mami, ¿cómo estás? Yo, muy bien, gracias a Dios hace apenas unos días me concebiste en tu pancita. La verdad no te puedo explicar lo contento que estoy de saber que tú vas a ser mi mamá, otra cosa que también me llena de orgullo es el ver con el amor con el que fui concebido...

Todo parece indicar que voy a ser el niño más feliz del mundo!

Mami, ha pasado ya un mes desde mi concepción, y ya empiezo a ver como mi cuerpecito se empieza a formar, digo, no estoy tan bonito como tú, pero dame una oportunidad. Estoy MUY feliz! Pero hay algo que me tiene un poco preocupado...

Últimamente me he dado cuenta de que hay algo en tu cabecita que no me deja dormir, pero bueno, ya se te pasará, no te apures.

Mamá, ya pasaron dos meses y medio y la verdad estoy feliz con mis nuevas manitos y de veras que tengo ganas de utilizarlas para jugar.

Mamita dime que te pasa, por que lloras tanto todas las noches?

Por qué cuando papi y tú se ven se gritan tanto?

Ya no me quieren, o qué? Voy a hacer lo posible para que me quieran..

Han pasado ya 3 meses, mami, te noto muy deprimida, no entiendo que pasa, estoy muy confundido. Hoy en la mañana fuimos con el doctor y te hizo una cita para mañana.
No entiendo, yo me siento muy bien...acaso te sientes mal, mamita?

Mami, ya es de día, ¿a dónde vamos?

Qué pasa, mami ¿por qué lloras? No llores, si no va a pasar nada...

Oye mami, no te acuestes, apenas son las 2 de la tarde, es muy temprano para irse a la cama aparte, no tengo nada de sueño, quiero seguir jugando con mis manitas.

¡Ay, ah! ¿Qué hace ese tubito en mi casita?

¿A poco es un juguete nuevo? ¡Oigan!

¿Por qué están succionando mi casa?

MAMI! ¡Esperen! Esa es mi manito!

Señor, por qué me la arrancan? ¿que no ve que me duele? ah! Mami defiéndeme!

Mamá... ayúdame! ¿Que no ves que todavía estoy muy chiquito y no me puedo defender?
Mami, mi piernita, me la están arrancando! Por favor diles que ya no sigan, te lo juro que ya me voy a portar bien ya no te vuelvo a patear. ¿Cómo es posible que un ser humano me pueda hacer esto? Va a ver cuando sea grande y fuer...ah...te. Mami, ya no puedo más, me ay...mami... mami... ayúdame...

-Mami, han pasado ya 17 años desde aquel día, y yo desde aquí observo como todavía te duele esa decisión que tomaste.

Por favor, ya no llores, acuérdate que te quiero mucho y aquí te estoy esperando con muchos abrazos y besos.

Te quiere mucho,

Tu bebé.

 

Digamos NO al ABORTO.

EL ABORTO ES ASESINATO.

Saben que esa es la tristeza mas grande que le puede dar a un ángel que fue enviado por dios para cuidar de esa criatura desde el momento en que fue concebida, para que por ignorancia de la sociedad le arrebataran la vida a un bebe, a un hijo de Dios, a un alma blanca e inocente.

Si matas a tu hijo abortando o haces que alguien aborte, recuerda que ya eres un asesino(a), solo Dios puede perdonarte, solo y solo si te arrepientes de corazón, si estas leyendo esto y piensas hacerlo desde ahora te digo que no habrá espacio para ti en el reino de los cielos.

Si fue un error de juventud o si fue una violación, o fue algo no deseado, No pero NO le quietes la vida que el bebe no tiene la culpa. Sabes bien que hay centros de adopción, donde frecuentan muchas parejas que no pueden tener hijos.

Si no quieres tener un hijo y ya viene en camino, no le quietes el sueño a otros que en verdad lo quieren de corazón y no pueden. Dalo en adopción, es la mejor alternativa. Estoy seguro que Dios y sus ángeles prefieren sobre todas las cosas que des tu hijo en adopción antes de que le quites la vida.

¿Crees que naciste el día en que celebras tu cumpleaños? Para la sociedad si, pero para Dios y los ángeles tu naciste el día en que te concibieron, dale la oportunidad de nacer, de ser libre, por favor no lo mates.

 

Para justificar este crimen abominable, los abortistas han inventado una gran cantidad de falsos argumentos que se han difundido insistentemente, especialmente en aquellos países donde, con cualquier motivo, intentan buscar la legalización del aborto o ampliarlo allí donde ya se ha legalizado alguna de sus formas. Revisemos algunas de estas mentiras y cuál es la verdad.

 

Mentira 1:

Es inhumano no legalizar el «aborto terapéutico» que debería realizarse cuando el embarazo pone a la mujer en peligro de muerte o de un mal grave y permanente.

La Verdad: En este caso el término “terapéutico” es utilizado con el fin de confundir. “terapia” significa curar y en este caso el aborto no cura nada.

Actualmente, la ciencia médica garantiza que prácticamente no hay circunstancias en la cual se deba optar ente la vida de la madre o la del hijo.

Ese conflicto pertenece a la historia de la obstetricia. Ya en 1951, el Congreso de Cirujanos del American College dijo que “todo el que hace un aborto terapéutico o ignora los métodos modernos para tratar las complicaciones de un embarazo o no quiere tomarse el tiempo para usarlos”.

El temido caso de los embarazos “ectópicos” o que progresan fuera del útero materno están siendo manejados médicamente cada vez con mayor facilidad. por otro lado, el código de ética médica señala que en el caso de complicaciones en el embarazo deben hacerse los esfuerzos proporcionados para salvar a madre e hijo y nunca tener como salida la muerte premeditada de uno de ellos.

 

Mentira 2:

Es brutal e inhumano permitir que una mujer tenga el hijo producto de una violación, por ello, para estos casos, debería legalizarse el aborto llamado sentimental.

La Verdad: En primer lugar los embarazos que siguen a una violación son extremadamente raros. En Estados Unidos, por ejemplo, la violación es un serio problema, aproximadamente 78,000 casos fueron reportados en el año 1982.

Esta cifra es más importante si se tiene en cuenta, que del 40% al 80% de las violaciones no se denuncian. En estos casos los embarazos son extraordinariamente raros, por varias causas.

Por ejemplo, las disfunciones sexuales en los violadores, cuya tasa es extremadamente alta. En tres estudios se ha constatado que el 39, el 48 y el 54% de las mujeres víctimas del ataque no habían quedado expuestas al esperma durante la violación.

En otro estudio se comprobó que el 51% de los violadores experimentaron disfunciones que no les permitieron terminar el acto sexual.

Otra causa por la que son extremadamente raros los embarazos por violación: la total o temporal infertilidad de la víctima. La víctima puede ser naturalmente estéril; puede ser muy joven o muy vieja, puede estar ya embarazada o puede haber otras razones naturales. El 43% de las víctimas se encontraba en estas categorías.

La víctima puede estar tomando anticonceptivos, tener un DIU o ligadura de trompas, el 20% se situaba en esta categoría. Así, sólo una minoría de las víctimas tienen un potencial de fertilidad.

Además de la infertilidad natural, algunas víctimas están protegidas del embarazo por lo que se ha llamado stress de infertilidad; una forma de infertilidad temporal como reacción al stress extremo.

El ciclo menstrual, controlado por hormonas, es fácilmente distorsionado por un stress emocional y puede actuar demorando la ovulación; o si la mujer ya ha ovulado la menstruación puede ocurrir prematuramente.

Un estudio determinó que se registraron solamente el 0.6% de embarazos en 2190 víctimas de violación. En una serie de 3,500 casos de violación en 10 años en el Hospital San Pablo de Minneapolis, no hubo un solo caso de embarazos puede ocurrir.

Procurar una legislación en base a una excepción en vez de una regla es totalmente irracional desde el punto de vista jurídico. Es obvio que el espantoso crimen de la violación es utilizado para sensibilizar al público en favor del aborto, al presentar al fruto inocente de una posible concepción brutal como un agresor.

Es claro que la mujer ha sufrido una primera espantosa agresión, la de la violación. Presentar el aborto como una “solución” es decir que un veneno hay que combatirlo aplicando otro.

El aborto no va a quitar ningún dolor físico o psicológico producido en una violación. Al contrario, le va a agregar las complicaciones físicas y psíquicas que ya el aborto tiene de por sí.

Por otro lado, el fruto de este acto violento es un niño inocente, que no carga para nada con la brutal decisión de su padre genético.

Por otro lado, los legisladores más expertos señalan que legalizar el aborto «sentimental» es abrirle la puerta a serias complicaciones jurídicas: prácticamente cualquier unión, incluso consensual, podría ser presentada como contraria a la voluntad de la mujer y, por tanto, una violación.

 

Mentira 3:

Es necesario eliminar a un niño con deficiencias porque él sufrirá mucho y le ocasionará sufrimientos y gastos a los padres.

La Verdad: Este principio, conocido como “aborto eugenésico” se basa en el falso postulado de que los lindos y sanos son quienes deben establecer el criterio de valor de cuándo una vida vale o no. Con ese criterio, tendríamos motivo suficiente para matar a los minusválidos ya nacidos.

Por otro lado, científicamente, las pruebas prenatales no tienen seguridad del 100% para determinar malformaciones o defectos. Por ejemplo, en el caso de la rubeola, revisando 15 estudios de importancia, se encontró que sólo el 16.5% de los bebitos tendrían defectos.

Quiere decir que el aborto por causa de la rubeola matará a 5 criaturas perfectamente sanas por cada bebé afectado.

Por último, ¿Quién puede afirmar que los minusválidos no desean vivir? Una de las manifestaciones contra el aborto más impresionantes en el estado norteamericano de California fue la realizada por un numeroso grupo de minusválidos reunidos bajo un gran cartel: «Gracias mamá porque no me abortaste». El Dr. Paul Cameron ha demostrado ante la Academia de Psicólogos Americanos que no hay diferencia entre las personas normales y anormales en lo que concierne a satisfacción de la vida, actitud hacia el futuro y vulnerabilidad a la frustración.

“Decir que estos niños disfrutarían menos de la vida es una opinión que carece de apoyo empírico teórico”, dice el experto. Incluso son numerosos los testimonios de los padres de niños disminuidos física o mentalmente que manifiestan el amor y la alegría que esos hijos les han prodigado.

 

Mentira 4:

El aborto debe ser legal porque todo niño debe ser deseado.

La Verdad: Este es un argumento absurdo. El “deseo” o “no deseo” no afecta en nada la dignidad y el valor intrínseco de una persona.

El niño no es una “cosa” sobre cuyo valor puede decidir otro de acuerdo a su estado de ánimo. Por otro lado, el que una mujer no esté contenta con su embarazo durante los primeros meses no indica que esta misma mujer no vaya a amar a su bebé una vez nacido.

Se ha podido comprobar que en los países donde el aborto está legalizado, se incrementa la violencia de los padres sobre los niños, especialmente la de la madre sobre sus hijos aun cuando sean planificados y esperados.

La respuesta a esto es que cuando la mujer violenta su naturaleza y aborta, aumenta su potencialidad de violencia y contagia ésta a la sociedad, la cual se va haciendo insensible al amor, al dolor y a la ternura.

 

Mentira 5:

El aborto debe ser legal porque la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
La Verdad: Pero no cuando el sentido común y la ciencia moderna reconocen que en un embarazo hay dos vidas y dos cuerpos. Mujer, según definición de diccionario, es un «ser humano femenino.

Dado que el sexo se determina cromosómicamente en la concepción, y más o menos la mitad de los que son abortados son «seres humanos femeninos»; obviamente NO TODA MUJER TIENE DERECHO A CONTROLAR SU PROPIO CUERPO.


Mentira 6:

Con la legalización del aborto se terminarían los abortos clandestinos.

La Verdad: Las estadísticas en los países “desarrollados” demuestran que esto no es así. Por el contrario, la legalización del aborto lo convierte en un método que parece moralmente aceptable y por tanto, como una opción posible que no es igualmente considerada allí donde no es legal.

Pero dado que la gran mayoría de abortos no son por un motivo “sentimental”, “terapéutico” o “eugenésico”, sino por un embarazo considerado “vergonzoso”, no es extraño que la mujer -especialmente si es adolescente o joven- busque igualmente métodos abortivos clandestinos por la sencilla razón de que una ley, aunque quite la pena legal, no quita la vergüenza y el deseo de ocultamiento. Por otro lado, esta mentira se basa en el mito según el cual los abortos legales son más «seguros» que los clandestinos.

Un ejemplo: Una investigación realizada en 1978 en Estados Unidos arrojó que sólo en las clínicas de Illinois, se habían producido 12 muertes por abortos legales.

 

Mentira 7:

El aborto debe ser legal porque la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo.

La Verdad: ¿Tiene una persona derecho a decidir sobre su propio cuerpo? Sí, pero hasta cierto punto.

Puede alguien eliminar a un vecino ruidoso sólo porque molesta a sus oídos? Obviamente no. Es igual en el caso del aborto. La mujer estaría decidiendo no sobre su propio cuerpo, sino sobre el de un ser que no es ella, aunque esté temporalmente dentro de ella.

 

Mentira 8:

El aborto es una operación tan sencilla como extraerse una muela o las amígdalas. Casi no tiene efectos colaterales.

La Verdad: Las cifras desmienten esta afirmación. Después de un aborto legal, aumenta la esterilidad en un 10%, los abortos espontáneos también en un 10%, y los problemas emocionales suben del 9 al 59%. Además, hay complicaciones si los embarazos son consecutivos y la mujer tiene el factor RH negativo.

Los embarazos extra-uterinos aumentan de un 0.5% a un 3.5%, y los partos prematuros de un 5% a un 15%. También pueden darse perforación del útero, coágulos sanguíneos en los pulmones, infección, y hepatitis producida por las transfusiones, que podría ser fatal. Además, cada vez más investigaciones tienden a confirmar una importante tesis médica: que la interrupción violenta del proceso de gestación mediante el aborto afecta las células de las mamas, haciéndolas sensiblemente más propensas al cáncer.

 Algunos partidarios del aborto incluso han llegado a plantear que el aborto es menos peligroso que un parto. Esta afirmación es falsa: el aborto, especialmente en los últimos meses del embarazo, es notablemente más peligroso.

En los países ricos mueren dos veces más mujeres por aborto legal que por disfunciones del parto.

Por otro lado, algunas mujeres tienen problemas emocionales y psicológicos inmediatamente después del aborto, otras los tienen muchos años después: se trata del Síndrome Post Aborto.

Las mujeres que lo padecen niegan y reprimen cualquier sentimiento negativo por un periodo promedio de al menos cinco años. Después surgen una variedad de síntomas, desde sudoraciones y palpitaciones hasta anorexia, alucinaciones y pesadillas.

Los síntomas son sorprendentemente similares a los del Síndrome de tensión post traumático que sufrieron algunos veteranos, 10 años o más después de haber combatido en una guerra.

Di “NO” al ABORTO.


La gravedad del crimen del aborto.

Canto inicial

Oración del Padre Nuestro

Lectura de la Biblia

“¡Dilúyanse como aguas que se pasan, púdranse como hierba que se pisa, como limaco que marcha deshaciéndose, como aborto de mujer que no contempla el sol! ¡Antes que espinas echen, como la zarza, verde o quemada, los arrebate el torbellino!” (Sal 58,8-10)

 

Reflexión 
Delito ignominioso.

Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen particularmente grave e ignominioso. El Concilio Vaticano II lo define, junto con el infanticidio, como «crimen nefando». Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho fundamental a la vida. Ante una situación tan grave, se requiere el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar a las cosas por su nombre, sin ceder a compromisos de conveniencia o a la tentación de autoengaño.

La gravedad moral del aborto procurado se manifiesta en toda su verdad si se percibe que se trata de un homicidio y, en particular, si se consideran las circunstancias específicas que lo cualifican.

Quien es eliminado es un ser humano que comienza a vivir, es decir, lo más inocente en absoluto que se pueda imaginar: ¡jamás podrá ser considerado un agresor, y menos aún un injusto agresor!


“Interrupción del embarazo”.

Resuena categórico el reproche del Profeta: “¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal!; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad” (Is 5,20). Precisamente en el caso del aborto se percibe la difusión de una terminología ambigua, como “interrupción del embarazo”, que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opinión pública. Quizás este mismo fenómeno lingüístico sea síntoma del malestar de las conciencias. Pero ninguna terminología puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado, como quiera que se realice, es la eliminación deliberada y directa de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento.

En muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso, en cuanto que la decisión de deshacerse del fruto de la concepción no se toma por razones puramente egoístas o de conveniencia, pero ningún motivo aunque sea grave y dramático, puede justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente.

El diagnóstico prenatal que respeta la vida y la integridad del embrión y del feto humano y se orienta hacia su custodia o hacia su curación es moralmente lícito. Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de los resultados, de provocar un aborto.

Por consiguiente, cuantos solicitasen o interviniesen en tal diagnóstico con la decidida intención de proceder al aborto en el caso de que se confirmase la existencia de una malformación o anomalía, cometerían una acción gravemente ilícita.


Responsabilidad de otros.

En la decisión sobre la muerte del niño aún no nacido, además de la madre, intervienen con
frecuencia otras personas. Ante todo, puede ser culpable el padre del niño, no sólo cuando induce expresamente a la mujer al aborto, sino cuando la deja sola ante los problemas del embarazo. Otras veces las presiones provienen de un contexto más amplio de familiares y amigos. También son responsables los médicos y el personal sanitario cuando ponen al servicio de la muerte la competencia adquirida para promover la vida, los legisladores que han promovido leyes que amparan el aborto y los administradores de las estructuras sanitarias utilizadas para practicarlos. Una responsabilidad no menos grave afecta a las instituciones internacionales, fundaciones y asociaciones que luchan sistemáticamente por la legalización y la difusión del aborto en el mundo.


Reflexiones del sacerdote o del animador

Diálogo 
¿Cual es la particular gravedad del aborto? ¿La parte más responsable de tal decisión es
siempre y sólo de la madre? ¿Cuáles son las otras personas responsables?

¿Cómo podemos ayudar las mujeres en dificultad ante la espera de un niño? ¿Quién sostiene los centros en favor de la vida naciente?