TODO SOBRE LA MASTURBACIÓN

1 - La masturbación: una práctica absolutamente normal.


La masturbación consiste en tocar, acariciar o frotar sus propios órganos genitales (o los de su pareja) para llegar a la excitación y el placer. Las investigaciones de Masters y Johnson, y de Kinsey, han demostrado que se trata de una actividad natural que permite liberar la tensión sexual.


¿Cuándo?
La gente se masturba de vez en cuando, o con frecuencia y a cualquier edad. Los niños y las niñas descubren la masturbación en la infancia, casualmente: tocándose los órganos genitales, descubren lo placentero que puede ser… y continúan entonces con ello. Algunas niñas experimentan placer al cruzar las piernas y apretar los muslos, el uno contra el otro. En la adolescencia uno empieza a comprender el carácter sexual de esta práctica. En general, la masturbación constituye la primera experiencia sexual. A partir de los 12 ó 13 años, la mayoría de los niños se masturba regularmente.
Comienzan antes que las niñas, ya que sus pulsiones les inclinan naturalmente hacia los órganos genitales. Las niñas no siempre son conscientes de la importancia del clítoris en la excitación sexual. Al final de la adolescencia, se masturban aproximadamente el 90% de los chicos y 70 % de las chicas. Hay pues más mujeres que hombres cuya primera experiencia sexual no es la masturbación. La mayoría continúa masturbándose en la edad adulta. Los hombres la practican más regularmente, y frecuentemente viene acompañada de orgasmo. Sin embargo, el hombre adulto la practica menos que el adolescente, mientras que en la mujer ocurre lo contrario.

 

¿Sustituto o alternativa al coito?

No. Las mujeres que se masturban no tienen por qué estar solas o mal acompañadas. A veces, el hombre no ve con buenos ojos esta práctica de su compañera, que considera como un gesto de insatisfacción. Sin embargo, es natural seguir masturbándose, incluso cuando se tiene un compañero regular y una vida sexual plena.


La masturbación es más bien una actividad complementaria y no un sustituto de las relaciones sexuales. Uno se puede masturbar cuando su compañero no está disponible (embarazo, reglas, enfados…) además, aporta otro tipo de placer y permite así enriquecer la vida sexual, al mismo tiempo que se aprende a conocer y controlar su propio cuerpo. Pero la mujer puede vivirlo como un rechazo, y pensar que si su compañero se masturba es porque ella ya no es lo bastante deseable. Ambos deberán dejar las cosas claras desde el principio. Sin comunicación, la masturbación puede convertirse en un signo de cólera, alienación o insatisfacción.


¿Un placer solitario?

Sí, pero no sólo eso. Puede masturbarse delante de su pareja; muchos lo encuentran muy excitante y es, sin duda, la mejor manera de saber cómo desea ser estimulado/a su pareja. Guíe la mano de su compañero para indicarle dónde debe ejercer la presión y con qué ritmo. La masturbación recíproca puede ser una experiencia enriquecedora. Su propio deseo se verá exacerbado por el placer del otro. Se puede hacer antes o durante el coito: se convierte así en un preludio, aumentando la excitación; o aumentando el placer durante el coito.

 

El mejor camino hacia el orgasmo.

La mayoría de las mujeres tienen su primer orgasmo masturbándose. El descubrimiento de esta fuente de placer determinará, en gran medida, su vida sexual futura. En la mayoría de los casos (95%) la actividad erótica provoca el orgasmo más rápido (menos de 4 minutos). La masturbación consigue aumentar la lubricación vaginal, combatiendo la sequedad de la vagina y la anorgasmia, por ejemplo en las mujeres menopáusicas.


2 - Mitos y tabús. Un tema todavía tabú.

Condenada antiguamente, la masturbación es aceptada hoy como una práctica natural. Sin embargo, no es un tema del que se hable fácilmente. 42% de las mujeres confiesa masturbarse, mientras que el porcentaje supera el 90% en los hombres. En realidad, el sentimiento de culpabilidad es más importante en las mujeres, que tienden a reprimir esta práctica o a no confesarla… Durante la infancia, la actitud represiva de algunos padres puede engendrar más adelante un sentimiento de culpabilidad. Además, para la mujer, las fantasías relacionadas con la masturbación (fantasías denominadas arcaicas, con su origen en la infancia) son más agresivas. Una vez adultas se sienten culpables si continúan masturbándose, sobre todo si tienen una vida sexual activa.

 

A priori.

La masturbación no es sucia, vergonzosa o peligrosa para la salud. Y sin embargo, el onanismo nunca ha gozado de buena reputación. Siglos de educación religiosa y prejuicios han contribuido a denostar este placer. La traducción moderna de la palabra conserva incluso este estigma: masturbar viene de dos palabras latinas, manus (mano) y stuprare (manchar, ensuciar). No, la masturbación no le hará tartamudear, ni le volverá sordo, ciego, loco o epiléptico. No produce acné, no hace perder la virginidad, y tampoco mata. No obstante, la masturbación compulsiva puede ser el signo de un problema emocional.


Los hombres pueden estar tranquilos: masturbarse no les va a dejar impotentes o estériles. Tampoco dilapidan sus espermatozoides con cada eyaculación. Aunque si eyaculan varias veces seguidas, habrá cada vez un poco menos de esperma, pero sólo de manera temporal. Los testículos fabrican a diario millones de espermatozoides… (si no se expulsan mediante la eyaculación, se descomponen y se reciclan dentro de los testículos). Para terminar, la masturbación no reduce el tamaño del clítoris.


Está claro, la masturbación es una práctica normal y beneficiosa para el desarrollo sexual de las personas.